Las cajas nido y refugios artificiales son herramientas sencillas y eficaces para favorecer la fauna autóctona en entornos restaurados. La pérdida de arbolado maduro y edificaciones tradicionales ha reducido notablemente la disponibilidad de huecos naturales para la nidificación de aves y el refugio de murciélagos, dos grupos esenciales para el equilibrio ecológico.
En las parcelas de Casa Colorada y San Gaspar se instalan cajas nido adaptadas a distintas especies de aves insectívoras y cavernícolas, como herrerillos, carboneros, colirrojos o mochuelos, con el fin de favorecer su establecimiento y contribuir al control biológico de insectos.
Paralelamente, se colocan refugios específicos para murciélagos en zonas adecuadas por su orientación y temperatura, ofreciéndoles lugares seguros de descanso y cría. Los murciélagos, grandes consumidores de insectos nocturnos, cumplen un papel clave en la regulación de las poblaciones de invertebrados y en el mantenimiento de la salud de los ecosistemas.
El seguimiento anual de la ocupación de las cajas y refugios permite evaluar la eficacia de estas medidas y ajustar su diseño y localización para maximizar los beneficios para la biodiversidad local.